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A la alza tiroteos en Estados Unidos; jóvenes piden restringir venta de armas

21 marzo, 2018
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A la alza tiroteos en Estados Unidos; jóvenes piden restringir venta de armas

Estados Unidos es el único país desarrollado donde los tiroteos en centros escolares se repiten implacablemente.

Las escuelas en Estados Unidos se están convirtiendo cada vez menos en sitios seguros, y cada vez en lugares de violencia armada.

Hay aproximadamente un tiroteo escolar por semana, según Everytown for Gun Safety, otra organización de control de armas, que aboga por endurecer la ley sobre este tema.

En febrero, un tiroteo en una escuela secundaria de Parkland, en el sureste de Florida, dejó al menos 17 víctimas fatales. El atacante fue arrestado.

El 23 de enero, un estudiante abrió fuego en su escuela en Kentucky, al comienzo de la jornada. Mató a un chico y una chica, ambos de 15 años como él; 14 más resultaron heridos. El día anterior, a un adolescente le dispararon en la cafetería de su escuela en Texas.

También le dispararon a un autobús escolar en Iowa, hubo un tiroteo en una escuela secundaria en Seattle, en un campus en California.

Estas tragedias reviven un debate que parece no tener fin. ¿Se debería equipar a todas las escuelas con puertas de seguridad? ¿Es necesario armar a los maestros?

Un estudio del Buró Federal de Investigaciones (FBI) notó una “frecuencia creciente” de los tiroteos entre 2000 y 2013.

En el 70% de los casos, lo irreparable sucede en cinco minutos o menos, lo que relativiza la reacción que pueda tener la policía. El 24,4% de los tiroteos ocurre en ámbitos educativos.

En la mayoría de los casos reseñados, los tiradores que abren fuego dentro de una escuela secundaria o universidad son estudiantes del propio establecimiento. Y, según el FBI, los tiroteos en las escuelas son a menudo los más letales.

Estados Unidos quedó traumatizado luego de algunas de estas tragedias, en particular después de la de Columbine en 1999, la de Virginia Tech en 2007 y la masacre de Sandy Hook, una escuela primaria de Connecticut, donde murieron 20 niños de seis y siete años en 2012.

Desde entonces, las escuelas han multiplicado los procedimientos de alerta y los ejercicios de entrenamiento.

El objetivo es enseñar a los escolares cómo reaccionar ante un individuo que dispara a ciegas para alcanzar un máximo de víctimas.

LOS JOVENES NO QUIEREN ARMAS

Ninguna fuerza política tiene hoy el poder suficiente en EE UU para cuestionar con éxito a Donald Trump, pero hay un colectivo que está empezando a alzar la voz de forma espontánea, vigorosa y transversal: los estudiantes.

Miles de jóvenes secundaron el miércoles pasado el paro de 17 minutos en centros de todo el país con el ánimo de presionar para restringir la venta de armas, en recuerdo de las 17 víctimas mortales del tiroteo hace un mes en un colegio de Florida. “Nunca más” es su lema.

Mientras el presidente de EE UU ha planteado armar y entrenar a los profesores frente a las matanzas que se repiten en las aulas, los chavales defienden aumentar la edad de venta de armas de fuego y otras medidas restrictivas.

El país sumó 273 tiroteos masivos en 2017. Unas 40 personas mueren al día por arma de fuego. Y se calcula que hay nueve pistolas o armas por cada diez personas. Se trata de un nivel de violencia y de un grado de extensión de las armas único en el mundo y muy característico de EE UU, un país forjado en la conquista de territorios por parte de ciudadanos emprendedores sin más apoyo que sus propios medios.

Portarlas es un derecho constitucional, pero la extensión de los tiroteos masivos ha alumbrado también el debate ciudadano a favor de sus límites.

En un mundo donde el Estado debe monopolizar el uso de la violencia en defensa de la seguridad de todos y donde los derechos de portar armas de unos pocos están segando las vidas de inocentes, la sociedad norteamericana debe tomarse en serio el debate.

Y esta vez son los jóvenes, las futuras generaciones de votantes, gobernantes y adultos, quienes empiezan a dar una lección a sus mayores. Hay esperanza.

Con información de El Universal y El País

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