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Restaurantes y mercados engañan a consumidores; dan una especie por otra

13 marzo, 2019
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Restaurantes y mercados engañan a consumidores; dan una especie por otra

Cd. México.- Oceana, la organización internacional centrada en la conservación de los océanos, reveló que 31 por ciento de las 400 porciones de pescado analizadas por el organismo en restaurantes, supermercados y pescaderías en la Ciudad de México, Mazatlán y Cancún, la especie que ofrecen en el plato, no es la que se ofrecía en el menú o la etiqueta.

En conferencia de prensa, Renata Terrazas, directora de campañas de transparencia de Oceana México, y responsable de la investigación llamada “Gato x Liebre”, detalló que los niveles de sustitución en las muestras analizadas fueron menores en supermercados con 17 por ciento, comparado con restaurantes y pescaderías con 34 y 36 por ciento respectivamente.

“Los resultados del análisis de las casi 400 muestras provenientes de las tres ciudades nos dicen que todos los días, cientos de consumidores en México, piden una especie y reciben otra”, aseguró.

Terrazas explicó que la investigación es la primera de su tipo y publicada en México, mismo que usó el método de identificación genética de ADN para examinar en laboratorio las muestras de pescado tomadas de 133 establecimientos.

“Se determinó que existía una sustitución de especies, cuando el nombre común identificado genéticamente, era distinto del nombre común con el que fue vendido”, resaltó la representante de la empresa.

A su vez Pedro Zapata, vicepresidente de Oceana México, dijo que el muestreo realizado no estuvo enfocado en ninguna especie en particular, por lo que permitió documentar una alta diversidad de especies comercializadas en las tres ciudades, registrando al menos 100 especies distintas de peces que fueron vendidas bajo 48 nombres comerciales.

“De acuerdo con la investigación, el pescado más sustituido fue el marlin, seguido por la sierra, el mero, el huachinango y el robalo; los resultados de la investigación son una fotografía de los patrones de comercialización del pescado en la Ciudad de México, Cancún y Mazatlán en donde no hay certeza sobre lo que nos estamos comiendo”, aseguró.

Expuso que el estudio reveló también una alta correspondencia entre la disponibilidad de una especie de pescado, su demanda entre el público y su precio, por lo que es más común el engaño con las especies favoritas de las personas.

“Es en esos casos que el engaño en ocasiones esconde un posible fraude, ya que se venden especies más baratas, como el basa, bajo el nombre y el precio de especies caras, como el mero”, aseveró.

Resaltó que casi 60 por ciento de la sustitución se dio por un producto de menor valor, como el mero, robalo y huachinango, “que fueron comúnmente sustituidos por basa, tilapia o raya. El 40 por ciento restante tuvo una sustitución por un pescado de similar valor, pero menos conocido”.

Los directivos de Oceana aseguraron que las deficiencias en la cadena de custodia y comercialización de pescado permiten que exista la sustitución de especies, y abren las puertas para la comercialización de la pesca ilegal.

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