Iglesia condena violencia en partido de futbol

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Cd. México.- La Conferencia del Episcopado Mexicano condenó los hechos de violencia ocurridos la tarde de este sábado en el estado La Corregidora de Querétaro, donde aficionados de Atlas y Gallos Blancos de Querétaro protagonizaron una riña que dejó varias personas sin vida y otras gravemente lesionadas.

A través de un comunicado, la Iglesia Católica condenó los hechos y exhortó a los clubes, las autoridades y a la sociedad a detener la violencia en los Estadios.

Conmocionados ante los violentos y lamentables hechos acontecidos en un partido de fútbol en la Ciudad de Querétaro. Actos atroces protagonizados por aficionados de ambos equipos, quienes perdieron toda cordura y con una violencia salvaje

desataron fuertes enfrentamientos, ocasionando diversas víctimas, tal como se pueden observar

en las imágenes que circulan en las redes sociales.

La Conferencia del Episcopado Mexicano reprocha categóricamente cualquier episodio de violencia por mínima que sea, ya que pone en riesgo la integridad, la tranquilidad y la sana convivencia pacífica entre las personas de la sociedad.

Los Obispos de México exhortamos a los clubes deportivos, a las autoridades y a la sociedad civil para hacer del fútbol y de cualquier deporte, una oportunidad para crear espacios de integración y no de enfrentamiento. Reconstruyendo el tejido social, tan dañado y necesitado de diálogo, respeto, comprensión y tolerancia. Caminemos juntos siempre hacia el encuentro, la esperanza y el amor como una verdadera búsqueda e instauración de la cultura de PAZ.

La Iglesia promueve el respeto a la vida y a su dignidad, al orden y a la justicia; y como Conferencia del Episcopado Mexicano pedimos la colaboración comprometida en la construcción de PAZ en todo nuestro país. Misión y deber para que todo fiel cristiano, en diálogo y unidad para que todo hombre y mujer de buena voluntad respondan al llamado del Papa Francisco para configuramos en Artesanos de paz, garantizando una verdadera PAZ duradera que

siga el camino del diálogo, de la educación y del trabajo para una plena realización de la dignidad

humana.

Evitemos ser insensibles e inconscientes ante los acontecimientos que estamos viviendo y sufriendo como seres humanos, es decir, una crisis global derivada de una pandemia que ha cobrado la vida de millones de personas. Tampoco cerremos los ojos delante de un conflicto bélico entre naciones que podría desatar una tercera guerra mundial, con consecuencias inimaginables.

Dejemos que Nuestro Señor Jesucristo toque nuestros corazones para alcanzar un cambio en nuestra historia. Encomendamos nuestra nación, bajo el amparo y mirada tierna de nuestra Madre, la Virgen María de Guadalupe, Reina de la paz.