Mazatlán, Sin., Obed Jair Reyes, paramédico de la Cruz Roja del municipio de Navolato fue asesinado a tiros el viernes, tras ser privado de la libertad por un grupo de sujetos armados cuando se encontraba de descanso por el malecón de Altata de esa localidad, informaron autoridades. Ante ello, la Cruz Roja de Altata anunció la suspensión de sus servicios hasta que les garanticen seguridad a todo el personal.
El rescatista de 25 años, fue levantado a las 20 horas cuando se encontraba en su día de descanso en el malecón, el hecho se reportó al 911, por lo que autoridades de seguridad iniciaron un operativo de búsqueda.
De acuerdo con testigos, el joven fue interceptado por hombres que viajaban en al menos tres vehículos cuando se encontraba en convivencia con otras personas.
Dos horas más tarde fue localizado con heridas de arma de fuego y trasladado a la clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de la sindicatura de Costa Rica, pero ya no presentaba signos vitales.
Efectivos de la Secretaría de la Marina hallaron al paramédico con heridas de violencia y atado, aproximadamente a las 22 horas en un camino de terracería del poblado La Curva de San Pedro y lo trasladaron a recibir atención hospitalaria.
El reporte indicó que el rescatista presentó seis lesiones de proyectil de arma de fuego, tres en el glúteo derecho, con entrada y salida, una en el glúteo izquierdo, otra en la ingle y una en el brazo derecho.
Tras el homicidio, el Consejo directivo e integrantes de la delegación de la Cruz Roja Mexicana de Navolato, lamentaron el crimen de su compañero, y enviaron a sus familiares fortaleza suficiente para superar el difícil momento, de quien “vuela alto, porque los que lo conocieron supieron el gran ser humano que fue, con valores y principios”.
Socorristas de la Cruz Roja manifestaron su inconformidad en mensajes de redes sociales, señalaron que ellos no son parte del problema, sino están para apoyar en situaciones complejas por la que atraviesa la sociedad sinaloense.
La comunidad de la Cruz Roja en Sinaloa y numerosos ciudadanos han expresado su indignación por el asesinato de Obed Jair, quien era considerado un servidor ejemplar.
Este hecho ha despertado cuestionamientos sobre la capacidad de respuesta inmediata de las autoridades ante hechos violentos, así como sobre la efectividad real de los operativos desplegados.